Brinja nace de la reinterpretación de la figura de la valquiria desde una mirada contemporánea y femenina. Más que reproducir su estética o indumentaria, la colección toma los códigos que representan su fuerza y los traduce al cuerpo actual. La figura de la valquiria se interpreta no desde su representación histórica, sino desde los códigos que la construyen: La armadura se traslada al cuerpo mediante estructuras que moldean la silueta, mientras que cortes, transparencias y elementos de lencería introducen exposición y sensualidad.
Habla de una mujer que no necesita abandonar su feminidad para representar fuerza.
La colección no busca reproducir la indumentaria de las guerreras nórdicas, sino reinterpretar sus códigos simbólicos desde una perspectiva contemporánea y femenina.